Juan Ramírez de Francia

Re-educación Emocional Inteligente

Aplicación cotidiana en los ámbitos personal, familiar y profesional

PROPUESTAS DE TRABAJO: PROGRAMA DE GESTIÓN EMOCIONAL INTELIGENTE

Proponemos como solución a los retos expuestos, el impulso de una re-educación emocional inteligente, prácticamente inexistente hasta la fecha.

Desde éste marco de trabajo, hemos elaborado un programa formativo de Gestión Emocional Inteligente, compuesto por 6 módulos altamente cohesionados e independientes, que trabajan diferentes competencias de la Inteligencia Emocional. Se desarrollan en un largo periodo de tiempo, 6 meses, con la intención de reunir una serie de características que faciliten la buscada transformación:

La vocación del programa es estimular el desarrollo de la Inteligencia Emocional de las personas, entendida aquella como un conjunto de habilidades y competencias que permiten interactuar de forma óptima a cada uno de nosotros, con nosotros mismos y con el mundo exterior. Es un modo de gobernar nuestro propio mundo emocional. Es un tipo de actitud ante la vida. Es la personificación de unos valores universales.
Es, por último, un camino práctico de consciencia que nos permite descubrir el delicado equilibrio de nuestro mundo interno, manejar en consonancia el mundo de afuera y las relaciones con los demás, de una forma profundadamente humana: con las emociones como guía.

Si decidimos cuidar lo psicológico, estamos favoreciendo que broten nuestras partes más brillantes; y las emociones que se nos presenten, incluso las que no nos gusten, las aprovecharemos para aprender y aclarar algo de nosotros mismos, al mismo tiempo que impulsen nuestros valores de referencia.

También es interesante apuntar que el concepto de éxito se ha visto cuestionado científicamente por la inteligencia emocional, demostrando que un alto cociente intelectual y una buena preparación académica no son los únicos parámetros válidos para triunfar en la vida.
El éxito en el trabajo o la cuantía del sueldo percibido, corresponden aproximadamente al 80% debido a la inteligencia emocional y al 20% debido al cociente intelectual. La experiencia demuestra que los puestos de trabajos más exigentes y con mayor responsabilidad, necesitan una mayor proporción de inteligencia emocional.

Por otro lado, no olvidemos nuestra actual situación de crisis (económica, política, ecológica, pero esencialmente de valores), ya que necesitamos competencias emocionales para afrontar los retos de índole personal, familiar, social o profesional con mayores probabilidades de éxito y bienestar. Necesitamos métodos para manejar nuestro equilibrio interno, continua y sistemáticamente desafiado por la vida. Necesitamos herramientas para prevenir y superar estados de ánimo negativos y actitudes fronterizas. Necesitamos técnicas para afrontar la sensación de aceleración generalizada que experimentamos y encarar los tiempos presentes de cambio e incertidumbre. Necesitamos recursos para controlar las emociones en situaciones de tensión y estrés. Necesitamos encontrar nuestra propia guía interna para poder navegar con cierta seguridad psicológica en tiempos revueltos caracterizados, precisamente, por la inseguridad.

Resulta primordial más que nunca cuidarse y quererse a sí mismo, al margen de lo que piensen o digan los demás. Resulta esencial abandonar nuestro papel de víctimas de una situación colectiva o externa y, asumir nuestra propia responsabilidad para acometer cambios en nuestro ámbito cercano. Resulta fundamental iniciar un camino de coherencia interna individual que, de forma colateral pueda contagiar al colectivo. Por todo esto último, creemos que resulta inevitable la re-educación emocional de cada uno de nosotros.

Afortunadamente, existen grandes reservas de energía “congeladas” en nuestro psiquismo, que sólo necesitan ser liberadas a través del ejercicio de la Conciencia, usando nuestra mente, nuestro corazón y nuestro cuerpo.
Es fundamental tener claro que tras cualquier emoción existe una tendencia implícita a la acción. No realizamos ni una sola acción sin que esté involucrada una motivación. No movemos ni un solo músculo de nuestro cuerpo sin que esté participando una emoción consciente o inconscientemente.

Con todo ello, proponemos adquirir las mencionadas competencias emocionales colocando el mundo emocional en el lugar que le corresponde, no rechazando o desvalorizando a la razón, sino complementándola, integrándola de igual a igual. Sólo en ese momento, podremos encontrar nuestro propio equilibrio como seres humanos y avanzar.

En este programa de Gestión Emocional Inteligente tiene una extraordinaria relevancia “Cómo potenciar la inteligencia emocional en nuestros hijos”. Si los padres nos planteamos atender el mundo emocional de nuestros hijos, precisamos en primer lugar y como requisito imprescindible, aprender a cuidar el nuestro propio. Si supiéramos cuidar nuestros propios aspectos emocionales, viviríamos a nuestros hijos sin carga, como tesoros muy preciados, y mostraríamos hacia ellos un profundo respeto, un afecto incondicional y mucha tolerancia hacia estos Seres.

CURSO online de crecimiento personal

Area de comunicacion y desarrollo humano

Área psico-terapéutica